Ir al contenido principal

Rastro de una luciérnaga

Manuel Libres Librodo Jr.
Para mí no eres aquella estatuilla varada en el tiempo, ni inmortal ni permanentemente esplendorosa. No eres la falacia que sugieren los cuentos de hadas, pues tu partida es constante. Apenas te he probado, bocado a bocado, pues sobrevienes después de un mal momento, pero tu sola llegada eclipsa los sinsabores. No te idealizo como la figura perfecta, o como ese estado total y pleno por el que tendría que vivir, pues la vida va más allá.

Usas mi cuerpecillo a tu antojo, unas veces viviendo dentro de mí, evaporando las malas memorias, tatuando sonrisas… otras veces sólo te vas. Basta con el menor descuido y tu partida comenzará un juego más. Debe complacerte la idea de moldearme a tu semejanza, pues es la única manera en que puedo sentirte.

Infinita belleza que irradia tu pequeño ser, tú en mí, con tu aroma impregnado en mis poros, llenándome de ilusiones pueriles, dispersando la tristeza, colmándome de ti. Es entonces cuando me haces saberme viva, y entonces soy tú.

La gente suele apodarte ‘felicidad’, y con ello te convierten en un estado, impasible, inamovible. Suelen llamar a tu rastro como un vano placer, alegría o júbilo, pero para mí sólo eres una bella luciérnaga furtiva. Y es justo la inclemente fugacidad de tu presencia lo que te hace sublime.

Después de todo, sabes que espero y esperaré por ti… desde siempre y para siempre, sin importar que ‘siempre’ se convierta en mi eterna esperanza.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mi nueva semilla

Dejé atrás las excusas y la autocompasión para rozar el punto más álgido del arcoiris con mi lengua. Aprendí a navegar usando la dirección del viento a mi favor, para mecerme de un segundo a otro, al compás de una buena rola. Mientras fumo un cigarrillo, veo mis temores pasados perderse en cada exhalación. No es una sensación efímera, sino una verdad que retoña: la vida misma, repleta de magia y amor.  No estoy desconectada. Me entristezco y lleno de rabia al leer las noticias. Me hieren profundamente la injusticia, el maltrato, los prejuicios, la ignorancia, el odio, el egoísmo y nuestra ceguera pero, en los últimos días, las heridas han sanado, poco a poco, gracias al agua del mar. Esos dolores siempre han pesado, pero hoy me siento más liviana, plena e ingenuamente esperanzada. Sin más equipaje que un par de sueños en cada bolsillo, me levanté después de haber caído debilitada por lágrimas de añoranza, nostalgia, frustración y tristeza, y logré flotar en un aire i...

Yupica Gaiano: tejiendo el ideal de una artvillage

                Imagina un colectivo de arte contemporáneo en el que se reúnen carpinteros, relojeros, ebanistas, torneros, científicos y artesanos textiles, en donde ningún quehacer es menos importante que otro, pues es la suma de los esfuerzos y los conocimientos individuales lo que posibilita la convivencia y la creación de una obra de arte en común. Esta es la forma en la que trabaja el colectivo Chameshiji, un proyecto en donde convergen conocimientos y habilidades de diversas disciplinas y oficios. Instalación de Chameshiji. Foto: Yupica Gaiano                 En sus obras utilizan materia orgánica y herramientas digitales como materia prima, por lo que no te sorprenda encontrarte unas gomitas azucaradas, fideos y  granos de arroz pegados con resina sobre algunas de las piezas. Esta técnica la aplican en Especiero , u...

De cuando el nacionalismo tocó a la Casa Punky

Hace tiempo conocí a un grupo de chavales que emprendía el sueño que pasa por la mente de todo europeo (sí, me consta, conozco a todos los europeos y cada uno de ellos me lo ha confesado). Estaban por comenzar un viaje largo con la intención de recorrer toda América, de norte a sur, y México había sido su punto de encuentro. Un país lleno de folclor y surrealismo que los dejó con sabor a tabaco empaquetado, sonideros y un repertorio de comida poco ligera que los hizo pasar más de una mala noche con el estómago medio flojo.  Quizá les dejó mucho más, pero eso habría que preguntárselos y sería cosa de contar otra historia. La historia que yo quiero contar tiene que ver con una de sus asiduas veladas en lo que ellos llamaban la Casa Punky, un espacio pequeño decorado por toda especie de cuadros, en donde podías apreciar un Kahlo en medio de la Virgen María y un Budha. El departamento tenía una cocina y un baño modestos, y una pequeñísima sala que se separaba de la única habitació...