Ir al contenido principal

Clímax

Es ese brillo en tus ojos desnudándome el pudor, esas ganas mías de morderte los labios, de arrancarte el aliento, y la piel misma. Son mis yemas recorriendo tu rostro, reconociendo tu esencia en la fisonomía más acertada, enloqueciéndome los sentidos. 

Es tu brillo, ese que llega a despeinarme la quietud y me pone a saltar, y me hace girar y girar hasta vomitar, hasta llorar de risa, hasta explotar de placer. Es ese brillo en tu malévola sonrisa, ese brillo que desprenden tus pupilas dilatadas, ese brillo que emana del alma tuya.

Son nuestros cuerpos meciéndose en un suave vals de conquista, estrechándose impacientes, coincidiendo en un mismo espacio hasta fundirse en un exquisito solo de estrepitosas notas. Un grito ahogado y el espasmo aprobatorio de una complicidad consumada, anhelada.

Es la muerte misma, con tus manos sobre mi boca, acallando la liberación del placer moribundo. Y el amor mismo. Y todas nuestras personalidades coincidiendo en un punto álgido en un momento paralelo, ajeno a nosotros pero tan nuestro.

Eres tú, soy yo y un nosotros recién incubado. Una unión efímera y perpetua. Es el tiempo suspendido en la mirada perdida, el descanso que sobreviene a la agitación, la plenitud del pensamiento elevado y absolutamente extraviado entre sustancias que lo dominan.

Es este deseo impetuoso y enloquecedor que reposa conmigo, impaciente por volver a ser liberado. Son mis ojos en espera de ser vistos, mi boca aguardando por tu lengua, mi cuello ansioso por tus besos. Son mis ganas aguardando por tu encuentro.  


"Woman with blue stockings" Schiele




Comentarios

Entradas populares de este blog

Mi nueva semilla

Dejé atrás las excusas y la autocompasión para rozar el punto más álgido del arcoiris con mi lengua. Aprendí a navegar usando la dirección del viento a mi favor, para mecerme de un segundo a otro, al compás de una buena rola. Mientras fumo un cigarrillo, veo mis temores pasados perderse en cada exhalación. No es una sensación efímera, sino una verdad que retoña: la vida misma, repleta de magia y amor.  No estoy desconectada. Me entristezco y lleno de rabia al leer las noticias. Me hieren profundamente la injusticia, el maltrato, los prejuicios, la ignorancia, el odio, el egoísmo y nuestra ceguera pero, en los últimos días, las heridas han sanado, poco a poco, gracias al agua del mar. Esos dolores siempre han pesado, pero hoy me siento más liviana, plena e ingenuamente esperanzada. Sin más equipaje que un par de sueños en cada bolsillo, me levanté después de haber caído debilitada por lágrimas de añoranza, nostalgia, frustración y tristeza, y logré flotar en un aire i...

De cuando el nacionalismo tocó a la Casa Punky

Hace tiempo conocí a un grupo de chavales que emprendía el sueño que pasa por la mente de todo europeo (sí, me consta, conozco a todos los europeos y cada uno de ellos me lo ha confesado). Estaban por comenzar un viaje largo con la intención de recorrer toda América, de norte a sur, y México había sido su punto de encuentro. Un país lleno de folclor y surrealismo que los dejó con sabor a tabaco empaquetado, sonideros y un repertorio de comida poco ligera que los hizo pasar más de una mala noche con el estómago medio flojo.  Quizá les dejó mucho más, pero eso habría que preguntárselos y sería cosa de contar otra historia. La historia que yo quiero contar tiene que ver con una de sus asiduas veladas en lo que ellos llamaban la Casa Punky, un espacio pequeño decorado por toda especie de cuadros, en donde podías apreciar un Kahlo en medio de la Virgen María y un Budha. El departamento tenía una cocina y un baño modestos, y una pequeñísima sala que se separaba de la única habitació...

Luminiscencia

Parece que el año más caótico a nivel mundial coincidió con uno de los mejores años de mi vida. ¿Señal o simple coincidencia? Señal, por supuesto. El 2016 nos gritó a la cara que todo ese cuento de la sociedad civilizada y progresista es una vil mentira que, aunque nunca nos la creímos del todo, nos esforzamos por mirar hacia otro lado para reconfortarnos en el dulce ensueño de la templada ignorancia. Este año nos confrontó para preguntarnos sin trabas, ¿sigues creyendo que todo está bien? Hoy, a semanas de terminar el año, decidimos mirarle de reojo para confesar tímidamente: “aguanta, ya entendí cómo está el pedo”. Y en esas andamos, “aguantando”.  Es gracioso que comience por remembrar todos estos episodios porque esto no pretende ser un análisis sociológico, político o metafísico. No es más que el testimonio de una chica cuyas más preciadas experiencias ocurrieron en el año en que el mundo recordará la muerte de Leonard Cohen, Fidel Castro, Juan Gabriel, Prince, Bowie y ...