Ir al contenido principal

Entradas

Emma

- ¿Es que no sabe usted que hay almas constantemente atormentadas? Necesitan sucesivaente el enseuño y la acción, las pasiones más puras, los goces más furiosos, y así se lanzan a toda suerte de fantasías, de locuras".  Madame Bovary. No había persona alguna en todo Yonville que siquiera sospechara el peso que cargaba aquella alma desbordante. De una delicadeza singular, elegante incluso en sus más íntimas maneras, resuelta y absolutamente encantadora. Ahí estaba Emma, sentada en el pequeño taburete rosado que daba frente a su refinado tocador tallado en madera recién barnizada. Solía tomarse un par de horas frente al espejo para reprocharse aquella terrible condición de abandono interno. Empezaba por observar las nuevas marcas que aparecían sobre su rostro como evidencia del tormento al que había sido sometida. No importaba lo natural de su sonrisa, siempre terminaban por delatarle. Después recordaba su felicidad más pura. Los años en los que había sido joven, esos años...

Portémonos bien.

Pórtate bien, le decían. En la escuela, en casa. Pórtate bien. Las personas que se portan mal no agradan a un mundo tan hipócrita. Tan reprimido. Las personas que se portan bien, en cambio, s í que les caen bien. Estas personas no provocan problemas, nunca causan problemas. Ellas sólo se limitan a hacer lo que tienen que hacer. Están aquí por un motivo oculto en su chip y ellas sólo se limitan a seguir lo que sus consciencias implantadas les dictan. Nunca se preguntan al respecto. Es una especie de suerte que ellos conocen como “destino”. Del latín “pendejus”. Al demonio su buena conducta. Si me dieran a elegir entre tener la buena conducta de un robot estúpida y embelesado con la utópica felicidad de la “perfecta pendejez” y la infelicidad causada por el despertar de un recién nacido que quiere construirse otro mundo, alejado de la perfecta pendejez, digo, felicidad, entonces elijo… A la mierda. Debe haber más mundos. Banksy. Elijo portarme mal. Porque, ¿por...

Cupido

Los tulipanes se convirtieron en mis flores favoritas desde aquella noche en la que llegó con un ramo de ellos para robarme un beso. Nunca lo imaginé así. Fui incapaz de descifrar en su mirada toda la magia que albergaba dentro.  Nuestra primera cita fue un encuentro inusual. Un tórrido romance pasional que sólo era posible de concebir si venía de dos amantes locos que tenían años amándose en secreto. Nunca reparamos en protocolos tontos ni cuestionamientos infantiles. No preguntamos qué nos gustaba hacer, qué música escuchábamos o en qué pasábamos nuestro tiempo libre. Ni siquiera gastamos tiempo vistiéndonos de pudor porque todos nuestros más íntimos secretos fueron revelándose de la única forma en la que podíamos hacerlo: viviendo juntos nuestro presente.   Desde la segunda vez que nos vimos nos tomamos de la mano con tal praxis que parecíamos haberlo hecho desde vidas pasadas. Ni qué decir al dormir. Nuestros cuerpos no conocieron momentos incómodos: la desnu...

"Just another love story"

Había perdido velocidad y sabía que sería difícil seguir. Reparó en el esfuerzo que hacían sus piernas por continuar el camino, y en que la resistencia que ponían no les sería suficiente para superar el cansancio. Había dejado de correr hace apenas unos instantes, parecía exhausto. Sus pulmones se contraían obstaculizando la entrada libre del aire frío que se estrellaba contra su pecho. El poco aire que quedaba dentro le resultaba insuficiente. Apoyó sus manos sobre sus rodillas en una posición de descanso. Hizo un esfuerzo enorme por tranquilizar su pulso y no pensar más en aquél incidente. Los latidos comenzaron a desacelerarse gradualmente, el aire comenzó a entrar más cómodamente a sus fosas nasales. Exhaló profundamente... tan profundamente que parecía haber dejado la vida en ello.  No entendía lo que había pasado y no le interesaba entender. Lo único verdaderamente importante es que al fin estaba lejos. En qué momento su vida se convirtió en una pesadilla… En qué momento...

Un extraño del que todos hablan

No sé qué es el amor, pero acaso tengo una ligera sospecha acerca de lo que no es. Creo que la gente llama amor a la proyección de su propia felicidad, a la carencia de una estima propia reflejada en las virtudes de otra persona, de un alguien que llega a sus vidas para hacerles sentir que su camino vale la pena.  "La separación" Edvard Munch Qué bonito es creer esa dulce mentira en la que las personas se sienten menos solas. Qué bello su encuentro consigo mismas. Con sus ángeles y sus demonios, reflejados ambos en un espejo.  La tristeza viene cuando se convierten en sombra de su reflejo. Entonces no son más que humareda, vapor. Escuálidos, débiles, dependientes. Sus vidas pierden sentido sin sus amores y no desean más que la muerte. Porque sufrir es morir y, en vez de aceptar su dolor como consecuencia natural de su vida, deciden morir, lentamente, profundamente, de amor. Y entonces comienzan a culpar al amor de todas sus carencias, de sus males.  Luego...

La persona menos esperada

Muchas son las personas que transitan a lo largo de nuestra vida. Pasan por en frente, obstruyen el paso, corren en direcciones opuestas, caminan detrás de nosotros o a nuestro lado. Tantos son los rostros con los que nos hemos topado que resulta imposible recordarlos todos. En medio de ese mundo de rostros desconocidos imagino y envidio en demasía la fortuna de aquellos a los que una persona ha llegado a sus vidas para cambiarles la mirada respecto al mundo que habitan. Sin duda he aprendido mucho de la gente de la que me he rodeado, pero no imagino acaso una sola persona que haya marcado mi existencia de forma tal que mi visión del mundo no haya sido la misma antes de que ella se cruzara en mi camino. Qué maravilla ha de ser conocer a alguien que se convierta en tu cómplice en una forma inimaginable, indecible. Alguien distinto a un amigo, a un amor. Alguien con quién con compartir las delicias de lo profundo, de lo sencillo y cuya relación sea tan pura que ninguna diferencia o...

Retratos de tragedia humana 2012

Ilvy Nijiokiktjien Aunque nos manifestemos de formas diversas todos los seres compartimos emociones idénticas: dolor, alegría, tristeza, enojo, ira, envidia, resentimiento y un sinfín más de emociones. Compartimos un único mundo, aunque con diversos matices. Basamos nuestra existencia en una transición que deambula entre una misma gama de emociones. No importa qué tan diferentes podamos sentirnos porque compartimos una misma esencia en diferentes matices: “nunca sentimos algo tan distinto que nadie haya sido capaz de sentirlo ya”. Independientemente de las excepciones existentes, solemos reaccionar de cierta forma ante determinados acontecimientos: nos apasionan los sentimientos intensos, nos conmueve la desgracia, la violencia nos provoca, lo erótico nos excita... y aunque esto pudiera ser distinto en algunos, existen fibras al parecer intrínsecas a la calidad humana que tanto presumimos y que tan poco demostramos.  Es triste reflexionar al respecto pero, si reparamos en...